lunes, 28 de marzo de 2022

Entrevista a la artista visual Ana Ayala Fischer

 Esta entrevista fue realizada el 11 de diciembre del año 2020 a la artistas Ana Ayala Fischer con respecto a su exposición realizada en el marco de la 14va. Bienal de Curitiba, en el Centro Cultural de España “Juan de Salazar” en Asunción en octubre y noviembre de 2019. 

Con el objetivo de recopilar información sobre su obra y el proceso de producción de primera fuente para empezar un estudio más profundo sobre cuestiones semióticas que se desprendan de la obra y esbozar las claves para extraer significados en la imaginería personal de la artista, no sólo del producto final sino del mismo proceso en relación al collage como práctica cultural de deconstrucción y resignificación de lo corporal.

Es un tipo de entrevista abierta donde se permitió a la artista ir contestando en un estilo donde quien entrevista no interviene más que puntualmente para encauzar hacia las preguntas pero sin interrumpir el flujo de consciencia que dispararon dichas preguntas.


El nombre de la muestra, Holotrópicos, alude a un tipo de sanación basado en estados alterados de conciencia a los que se puede llegar con la respiración, que permite un rápido acceso a partes profundas de la psique lo cual nos permite trabajar en desbloquear la energía. ¿Tiene su proceso artístico una búsqueda similar? ¿Considera que el proceso creativo debe o puede ser catártico para el artista así como la identificación del público en esa obra y las imágenes que evoca?


Cuando Adriana Almada me había invitado y me dijo: “Si bien estás dentro del marco de la Bienal tu exposición la vas a hacer individualmente y debe tener un nombre”. Mi obra casi nunca tuvo nombre a excepción de otra exposición en el Museo del Barro. 

No ensamblo desde una idea o boceto o discurso entonces me tocó pensar en el nombre, pensé primero en acudir a gente que maneja el discurso en torno al arte pero por primera vez dije que no. Buscando definiciones sobre el cuerpo, el ensamblaje, etc que fui uniendo llegué al concepto de holotrópico. 

Adriana investigó sobre el concepto y en algún momento quiso cambiar la palabra por otro aspecto por ser una palabra medio extraña pero yo no estaba de acuerdo, era algo que tenía que ver con el cuerpo y ya era redundante.

El estado holotrópico es como un estado exacerbado de los sentidos desde donde pueden moverse a un lugar positivo o negativo que me hizo ligar cómo siento que ocurre la cuestión del arte, por más que hayan técnicas diferentes, ya sea con respiración u hongos psicodélicos, de entrar a ese estado, la verdad es que puede o no ocurrir por más que uno intente forzarlo te puede ocurrir incluso sin hacer nada, es independiente a que decidas.

El arte siempre me ocurrió de esta manera en la que tengo miles de materiales como revistas o mimeografiado o papeles, hasta el momento mismo del ensamblaje no sé lo que va ocurrir, muchas veces pasaba días en los que sólo podía cortar pero no ensamblar hasta que de repente se ensambla en mi cabeza y de ahí ya no puedo parar, como algo apoderándose de mí, un estado de éxtasis y mucha energía.

Algo que apareció luego en estos ensambles y no me di cuenta al principio, pero con el tiempo y una distancia desde el proceso creo que estos textos tienen mucho que ver. Estos seres están de cabeza, tapando y existiendo arriba de todo lo que se dice sobre un cuerpo correcto.

Es algo bastante intrigante, no se puede describir como algo muy directo aunque es contundente y le vibra a la gente, eso me comentaron algunas personas, se ve ese aspecto perturbador, algo vivo que la gente percibe. 

Hay un aspecto de sinceridad en el que no estoy copiando ni mirando ni usando maneras de trabajar el arte como otros artistas lo hacen. Hasta que me forcé a nombrarlo y quedaron más claros los aspectos que ligaban a mi producción y la manera en la que ocurre me gustó negarme a acceder al discurso de otras personas y desde afuera. Antes de eso no podía explicar lo que hago porque ni yo sé bien cómo ocurre. No lo tenía consciente. Puedo decir lo que sé, no voy a inventar una excusa que le de importancia. 

Otro aspecto que me parece íntimo es que varias veces me pidieron para vender y nunca quise, pues me da igual o no pero luego de encontrarle un nombre, como una cuestión personal me forcé a superarme en ciertos aspectos y tomar todas las posibilidades que nunca tomé antes. La mayoría de mis obras termino regalando, para mí es una conexión y un trabajo de amor, esa es la razón por la que lo hago. 

Por eso es tan perturbador lo que se termina viendo, cuanto más abierto o crudo es algo, más perturbante, no es una obra plástica condescendiente ni decorativa, son seres extraños.

Algunas personas lo ven como algo horroroso. Aunque mi collage sea algo que parece una ilustración y no algo que rompí y uní, lo que ensamblo con tanta armonía es una belleza dentro de lo horroroso, lo horroroso tiene su lado bello y algunas personas lo perciben y les vibra. A otras personas les da miedo. Eso te rebota algo definitivamente. No hay un solo discurso, cada persona va decodificar según su experiencia vivida.


Durante mucho tiempo el cuerpo humano fue tabú hasta el punto de prohibir estudiarlo porque trabajar con cuerpos se consideraba profanación. En esta serie hay muchos cuerpos fragmentados y reconfigurados. Mismo la naturaleza de los materiales (textos médicos) remite a partes de nosotros que no solemos ver y a las que accedemos conscientemente de forma mediatizada por profesionales y tecnología de imágenes. ¿Existe un afán de reapropiarse del cuerpo? ¿De reconfigurar un cuerpo social y ofrecer otra interpretación de los relatos oficiales de control corporal? ¿De indagar en sus posibilidades o de reflejar las formas en las cuales nos escindimos de nuestra corporalidad?


En ese momento en que me forcé a entender y darle un nombre a eso que estaba haciendo, ese ver que va con cual, de ahí va a la cuestión que habla del cuerpo y nuevos personajes, como dice Adriana, propongo una nueva forma de ser humano. Negando lo científico, rompiendo y ensamblando otro ser con las mismas partes y poniendo cabeza abajo esos textos, colocando sobre ellos esas imágenes que consideran que hay otra manera de ser humano. 

Mi ensamble parece una ilustración porque siempre elijo líneas que se unen con las curvas de arriba y se unen con texturas parecidas. Eso que rompí que vuelvo a ensamblar no parece roto sino un nuevo personaje articulado, se ensamblan unos con otros. 

Todo lo que se puede ver en esos seres son partes del cuerpo humano que corté y volví a unir, estos personajes son bajados en textos, sobre cómo funciona correctamente el cuerpo, lo científicamente correcto. 

Eso quise romper durante estos años, por eso quería abrirme cada vez más, ir hacia lo inexplorado, hacia lo oculto, hacia el encontrarme y uno nunca termina de encontrarse pues cuando se encuentra uno ya cambia de lugar. 

Así fue como me encontré en el collage, siento que me veo allí, por más que manejo otros lugares y técnicas mi eje no cambió. Empecé a trabajar el volumen. La profundidad es algo que siempre me gustó, esas distancias o capas. 

Apropiarse del cuerpo desde un lugar donde esa medida estética o la mentira social o individual por miedo a fantasmas o neurosis. 

En las redes esto se ve en las fotos a alguien mostrando siempre el mejor lado cuando no es así, esa necesidad de ocultar lo real. Individualmente tenemos tamices y cosas que no queremos ver porque asumirse, hacer algo con eso y crecer duele. Se evita y se niega a ver no sólo uno mismo sino también a los otros. 

Ese ligue de lo emocional y psicológico mezclado con condiciones sociales, religiosas, familiares, lo que te tocó vivir. Uno al publicar en redes esta como tirarndo un anzuelo, de pesca, ve como caen los pescaditos. Uno está muy vulnerable cuando se muestra y todas esas corazas que se implantan es el aspecto que me interesó abrir, una vista microscópica para sacar lo de adentro.


Además del cuerpo, ¿cuáles son los símbolos que, a su parecer, más resuenan en esta serie y su producción en general? ¿Cuáles son los hilos conductores conceptuales o iconográficos?


Esa parte del paisaje interno, esa vista interna era lo que me interesaba porque es casi como el aspecto de la sombra de lo real. El cuerpo proyecta una sombra pues por fuera aparentemente el cuerpo se muestra estético y eso que oculta es lo que siempre me interesó, desde la carne seguir abriendo y reensamblar ese otro oculto. 

Cuando trabajo creo algo que es plenamente mío pues no trabajo mirando otras obras o artistas aunque hayan ilustradores que tienen personajes similares, no es algo que viene de allí, para mí viene de la música, del cine, de la naturaleza, de la luz y esos lugares desde la sinestesia la música se transfiere en la imagen y viceversa como cuando hago videos cortos algo abstractos, una mini idea o como un pensamiento. Similar al collage, es algo que se explaya desde otros lugares. 











Bibliografía

Bienal de Curitiba. (2019). Recuperado en: http://bienaldecuritiba.com.br/2019/artista/ana-ayala/

Juan de Salazar. Centro Cultural de España. (2019). Recuperado en: http://www.juandesalazar.org.py/exposiciones/xiv-bienal-de-curitiba

Gallarini Sienra, Valeria. (9 de julio de 2013). Ana Ayala: Magnetismo macabro. Flor de Camalote. Recuperado en: https://flordecamalote.blogspot.com/2013/07/ana-ayala-magnetismo-macabro.html

Casco, F., Rodriguez Alcalá, J. (12 de mayo de 2010). Ana Ayala: Collage y Transferencia. Recuperado en: http://artesvisualespy.blogspot.com/2010/05/ana-ayala-collage-y-transferencia.html