miércoles, 14 de octubre de 2009

La extranjera.

Me pregunto que significa ser extranjero en Paraguay, los paraguayos mismos son seres extraños en el mundo, me refiero a todo lo que queda fuera de las fronteras nacionales. La mitad más uno de de los paraguayos están esparcidos por la tierra.
Por algún motivo, no importa si estoy paseando por las calles de Asunción, si estoy de visita a familiares en Buenos Aires o conociendo gente en Uruguay, donde sea que vaya, la gente cree que soy extranjera. Resulta particularmente chocante sentirse extraña al medio en que una desarrollo toda su existencia, sentirme extranjera en mi propio país es casi como un mal chiste.
Pero analizando las posibles razones que podría tener la gente para considerarme de otro lado lo primero que me viene a la mente es mi voz, la cadencia y la forma en que me expreso al parecer son distintas a la del común paraguayo, recuerdo que cuando era pequeña la gente creía mayoritariamente que yo era española debido a un problema de seseo que nunca pude superar del todo, mi "S" es muy sibilante y marcada, especialmente al final de las palabras. En Paraguay la gente acostumbra a comerse las eses al final de las palabras, se pierden, se olvidan de su existencia.
Anoche caminando en busca de un colectivo un personaje se cruzo en mi camino y me dijo: "Vos no sos paraguaya, verdad." Yo no le respondí ni el me escucho hablar, entonces me puse a pensar que debía ser algo en mi apariencia otra de esas cosas que confunden a la gente sobre mi origen, francamente yo no veo ningún elemento étnico de alguna otra cultura en mi forma de vestir o en mis facciones pero yo tengo otra forma de ver el mundo y de precisarme a mí misma.
Seguramente los piercings faciales no ayudan, este país se caracteriza por ser de ideología mayoritariamente conservadora, quizás la mayoría de la gente que me observa en la calle al verme no se identifican en absoluto conmigo por ese rasgo de transgresión cultural, de buenas a primeras imaginan que un extranjero se vería así mas no un local. Después esta el pelo, en Paraguay se es más mujer cuando se tiene el pelo largo, no importa si se lo usa recogido todo el tiempo, el pelo de las mujeres debe ser largo, es una característica femenina por excelencia en la mentalidad paraguaya, el pelo corto estilo militar es para los hombres, se acepta hasta cierto largor pero usualmente los hombres usan corte estilo militar; a mi me gusta tener el pelo corto, cuanto más corto mejor, me encanta raparme la cabeza y sentir el viento o la lluvia sobre mi cuero cabelludo, es más, descubrí empíricamente que al estar una rapada se despierta otra sensibilidad en el cuerpo que resulta totalmente exquisita. Otra cosa que me viene a la mente pero ya muy al margen seria mi complexión, soy bastante alta y muy flaca, en Latinoamerica por excelencia el paradigma estético es el de una mujer curvilínea con suficiente carne para ser agarrada aunque no precisamente gorda, de estatura baja en su mayoría, la altura es un rasgo muy masculino para la cosmovisión paraguaya. Escuche a mucha gente decirme que parezco una modelo europea, por mi altura y delgadez, lo que por supuesto no sonaba tan halagador.
Aquí existe una extraña actitud contra el extranjero, algo así como un amor-odio pues se admira e intenta imitar todo lo de afuera pero al mismo tiempo existe como un rechazo a lo extraño nacido de la admiración misma, como una envidia causada quizás por el complejo de inferioridad que tenemos bien instalados los paraguayos en la corteza de nuestro cerebro.
La gente ya me otorgo casi todas las nacionalidades: española por mi seseo, brasileña por mis rasgos africanos, yanqui por manejar un buen nivel de inglés, de algún lugar indefinido de europa por mi complexión, de argentina y uruguay porque estuve en esos países por periodos prolongados y hablo con cariño de ambos (a diferencia del paraguayo promedio que odia al argentino por razones históricas, entre otras; los uruguayos le son indiferentes), de israel ni idea porque, más que nada de colombia y venezuela por la cadencia de mi voz, incluso alguien me identifico con algún grupo bien étnico y tribal por los piercings.
No me molesta tanto parecer de todas partes del mundo porque creo que el mundo es de los seres humanos y no de los estados, lo que si me causa ansiedad es la xenofobia, en algún momento empecé a sentir temor de ser víctima de eso por no parecer de ningún lugar particular, afortunadamente hasta ahora no sufrí esa segregación ni en Paraguay ni en Argentina donde existe mucha discriminación contra Paraguay.
Me gusta mucho viajar de manera que seguiré escuchando a la gente llamarme extranjera en otros países también pero seguramente en contadas ocasiones seré identificada con mi país, me pregunto si en algún lugar donde vaya me llegaran a preguntar si soy de ahí, eso va ser paranoiqueante.

0 comentarios:

Publicar un comentario