martes, 22 de enero de 2013

Aregua, 21 de enero del 2013

Hay veces, cuando una lee, en las cuales pareciera que el libro en cuestión nos habla, nos grita desde su tiempo. Como si quien lo escribió nos conociera y se hubiera dado a la tarea de comentar ese instante, las circunstancias que atravesamos en el momento de la lectura.

Últimamente, siento que los libros me hablan, como si cada lectura elegida me obsequiara una perspectiva, una tonalidad distinta pero acertada sobre los acontecimientos recientes.
Como si me estuviera buscando en las palabras de otros y allí me encontrara.

Que hermoso regalo poder darse en las palabras, encontrarse en otros, en quienes tuvieron preguntas como nosotros y recorrieron  los mismos caminos desolados.

Estamos dando vueltas en las mismas preguntas sin respuestas de toda la vida, de toda la vida.

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